Solidaridad Internacional
 

Inicio \ Publicaciones\ Revista \ #54 Crisis alimentaria

#54 Crisis alimentaria / Emergencia Gaza

Revista Solidaridad Internacional nº54 - Crisis alimentaria / Emergencia Gaza - Marzo 2009

Revista Solidaridad Internacional #54

 

- Marzo 2009 - 


Editorial # 54

En tiempos de crisis suelen tener lugar dos tipos de reacciones: una de ellas se resume en el famoso lema “sálvese quien pueda”, que conduce a buscar soluciones unilaterales, velando por intereses particulares y en muchas ocasiones cortoplacistas. El ejemplo paradigmático de este enfoque serían las llamadas de algunos líderes políticos y económicos a medidas proteccionistas y unilaterales. El otro enfoque posible es bastante distinto e implica reconocer que las estrategias colectivas, que fomentan la coordinación entre actores, la conciliación entre intereses aparentemente contrapuestos y el abordaje de problemas comunes e interconectados, resultan más complicadas de armar a corto plazo pero ofrecen beneficios compartidos a futuro.

Este número de la revista está dedicado a este tipo de iniciativas que apuestan por la acción colectiva, la concertación de intereses y la visión global y a largo plazo de los problemas. Hemos seleccionado dos temas de eminente actualidad que son ejemplo patente de la necesidad de adoptar estrategias conjuntas sostenidas en el tiempo, negociadas entre una pluralidad de actores y con una visión global e interconectada de los problemas: la crisis alimentaria mundial y la reciente invasión de Gaza por el ejército israelí.

El primero de ellos, la crisis alimentaria, es un claro ejemplo de problema global. Como se desprende de la lectura de los artículos y entrevistas que presentamos, la crisis alimentaria responde a un conjunto de factores políticos, económicos, sociales y medioambientales presentes a nivel planetario e interrelacionados. Cualquier avance y solución hacia el futuro debe pasar por revisar los actuales esquemas comerciales de la Organización Mundial del Comercio (OMC), las políticas agrarias y sus sistemas de subvención y apoyo, el impacto de los sistemas de producción agrícola dominantes y de los biocombustibles en el cambio climático y en los modos de vida y organización social basados en la creación de grandes centros urbanos.

 

Sólo desde un enfoque integral y holístico, centrado en la coherencia entre las políticas con impacto global pueden aportarse soluciones creíbles y efectivas que causen algún impacto sobre las condiciones estructurales que generan la actual crisis alimentaria. Ante tales circunstancias y complejidades no son posibles las soluciones unilaterales, de ahí las iniciativas globales surgidas tanto en el marco de Naciones Unidas, tímidamente, como en el marco del G8 con la Asociación Global para la Agricultura y la Seguridad Alimentaria. La reciente Reunión de Alto Nivel para la Seguridad Alimentaria (RANSA), celebrada en Madrid como seguimiento a la reunión de Roma del año pasado, es otro de los ejemplos de este tipo de iniciativas que además ponen de manifiesto el nuevo estilo y compromiso de la política exterior española.

Sin embargo, a pesar de estos intentos, ha quedado demostrado que la capacidad de liderazgo internacional actual todavía ofrece serias limitaciones para promover una acción colectiva global. En primer lugar, la puja por el liderazgo internacional de determinados Estados y la crisis de Naciones Unidas ha impedido que ésta reaccionara con la celeridad y claridad necesarias y que las propuestas de los países ricos en la RANSA reconocieran el papel que las Naciones Unidas deberían jugar ante una crisis de este calado.

En segundo lugar, el carácter inclusivo, transparente y participativo de las soluciones globales que se están manejando ha sido fuertemente cuestionado por los países del Sur y los movimientos sociales globales. La participación y la transparencia son elementos esenciales no sólo para dar legitimidad a la acción colectiva sino también para dotarla de eficacia y viabilidad real, apegada a las verdaderas necesidades y posibilidades de los actores más afectados por la crisis alimentaria, es decir, las ciudadanas y ciudadanos del Sur. En tercer lugar, ha quedado reflejado con toda su crudeza el carácter hasta ahora mediático y retórico de muchas de las declaraciones políticas globales, que en el caso de la crisis alimentaria pusieron el énfasis en compromisos financieros que un año después apenas han sido cumplidos. Esta manera de hacer política global genera una enorme desconfianza y resta credibilidad y legitimidad a la acción colectiva.

El otro tema abordado en este número, el ataque israelí a Gaza del pasado mes de diciembre, es también un ejemplo patente de la crisis política mundial a la que se ha llegado tras 8 años de gobierno neoconservador en Estados Unidos, de ruptura sistemática de consensos internacionales y de minado del multilateralismo como forma de gobierno de los asuntos globales. El conflicto palestino-israelí tiene un marcado carácter multidimensional y es el resultado de intereses complejos e interrelacionados de seguridad, política energética, comercio de armas, identidades políticas, acceso a recursos básicos como el agua y coyunturas domésticas. Todos estos intereses y dimensiones operan a nivel local pero también global, vinculando a una gran pluralidad de actores, Estados, empresas y sociedad civil, en torno al conflicto y su resolución.

Igualmente, como se ha demostrado una y otra vez, las soluciones al conflicto no pueden definirse de manera unilateral, desde visiones unidimensionales o excesivamente particularistas y excluyentes, sino, tal y como dejan ver los colaboradores de este número, desde un trabajo colectivo, de diálogo y negociación transparente entre todas las partes involucradas.

Desde Solidaridad Internacional apostamos por esta visión de la política internacional. Creemos que en toda ocasión, pero más aún en tiempos de crisis como los actuales, debemos impulsar iniciativas colectivas, ampliamente participativas, basadas en la negociación, el diálogo y la transparencia. Asimismo pensamos que no es posible aislar los problemas y buscar soluciones individuales, sino que debemos apostar por reconocer las interrelaciones complejas y el carácter multidimensional tanto de los problemas como de las soluciones. A la sociedad civil que aspira a contribuir y mejorar las condiciones de vida y los Derechos Humanos no le queda más remedio que fomentar y exigir un llamamiento constante a la acción colectiva.


Documentos adjuntos






 Siguenos en:    
Facebook Menéame Yahoo¡ My Web Windows Live ma.gnolia Google Bookmarks Furl Technorati Digg del.icio.us

Fundación S.I. | S.I. Andalucía | S.I. Canarias | S.I. Galicia | S.I. País Valenciano | NE/S.I. País Vasco


Mapa Web | Aviso legal

Solidaridad Internacional Tel. 902 15 23 23 si@solidaridad.org