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Haití a un mes del terremoto

Fuente: Coordinadora de ONGD-España

 

Primer balance provisional del trabajo de las ONGD en el terreno 


Calificada como una de las peores crisis humanitarias de las últimas décadas, el terremoto que asoló Haití hace un mes arroja cifras devastadoras: un tercio de la población del país –tres millones de personas- se han visto directamente afectadas, más de 270.000 personas han perdido la vida, miles están heridas y más de un millón han perdido su hogar; las escasas infraestructuras del país están destrozadas, el gobierno ha sufrido la pérdida de gran parte de sus miembros y la comunidad internacional se ha visto sobrepasada en su respuesta a la emergencia por la complejidad de un contexto en el que se mezclan múltiples actores e intereses.

Para enfrentar el futuro inmediato de Haití, es necesario entender que el impacto del terremoto ha sido directamente proporcional al grado de empobrecimiento de un país que ocupa el puesto 149 del Índice de Desarrollo Humano, de un total de 189, en el que la esperanza de vida es menor de 50 años y en el que el 80% de los niños y niñas sufren malnutrición.

Extraordinaria respuesta de la sociedad española

La Coordinadora ONGD-España reitera su reconocimiento a la sociedad española por las enormes muestras de solidaridad ofrecidas al pueblo haitiano a pesar del contexto de crisis económica en el que nos encontramos. Hasta el día de hoy y según datos de la Asociación Española de Fundraising (http://www.aefundraising.org), a un mes del terremoto se han recaudado unos 72 millones de euros provenientes de aportaciones de la sociedad española. De esa cantidad, más de 65 millones corresponden a las organizaciones que integran la Coordinadora de ONG para el Desarrollo - España.

La mayoría de las ONGD españolas han centrado sus actuaciones en Puerto Príncipe, Leogan, Jacmel y Petit Goave, las zonas más próximas al epicentro y, por tanto, las más afectadas por el seísmo. Las intervenciones inmediatas después del terremoto se han centrado en atención sanitaria de emergencia, abastecimiento de agua y alimentos y el alojamiento de emergencia para la población que se ha quedado sin hogar.

Alrededor de un millón y medio de personas han sido atendidas por las ONGD españolas en esta primera etapa. Hasta el momento, un 15% de lo recaudado ya ha sido ejecutado en esas primeras actuaciones de emergencia.

Existe un compromiso firme a largo plazo de las ONGD españolas con Haití, por el que se ejecutará la totalidad del dinero recaudado. Las intervenciones a medio plazo se centrarán en la atención psicológica, en la reconstrucción de las infraestructuras, el fomento de la educación y el fortalecimiento del tejido social local. Los retos de cara al futuro son múltiples; la situación de Haití tras el terremoto, exige actuaciones a largo plazo que fomenten un desarrollo sostenible para la población. Las acciones de desarrollo, que deberán asumirse junto a las organizaciones locales e internacionales presentes en el país, abarcan diversos ámbitos: salud, educación, agricultura, infraestructuras, alimentación, género, infancia, gobernabilidad, etc.

Unos 90 cooperantes españoles están trabajando en terreno en estrecha colaboración con unas 3.000 personas locales para la recuperación de la zona. En un primer momento, la coordinación de los actores humanitarios en Haití fue complicada debido a los enormes daños causados en las infraestructuras, en el gobierno y en las propias organizaciones no gubernamentales –algunas tuvieron que recomponer su propia infraestructura antes de empezar a trabajar. En los días posteriores a la emergencia, la coordinación de las ONGD con autoridades locales, la comunidad internacional - organizada a través de sectores de actuación-, y las agencias de Naciones Unidas mejoró notablemente. Cabe destacar en todo el proceso inicial el papel fundamental de la sociedad haitiana organizada en comités de respuesta inmediata, gracias a los cuales miles de personas recibieron atención rápida.

La mayoría de las cuentas de las ONGD españolas habilitadas para la crisis humanitaria en Haití continúan abiertas para la colaboración ciudadana. Agradecemos el compromiso constante que la sociedad tiene con el desarrollo de los pueblos y recordamos la necesidad de seguir colaborando con ésta y otras crisis humanitarias que, aunque silenciadas, afectan gravemente también a otras regiones del planeta.
 

Próximos retos

La próxima cumbre de donantes que se celebrará en marzo en Nueva York deberá afrontar varios retos si se quiere fomentar verdaderamente el desarrollo efectivo a largo plazo para Haití y la mejora de las condiciones de vida de su población:

1. Protagonismo de la sociedad haitiana en la etapa de reconstrucción y desarrollo.

La capacidad de articulación de los movimientos sociales haitianos quedó demostrada en una primera etapa en la que rescataron a cientos de personas y construyeron más de 450 campos de refugiados en la zona afectada. La supervivencia de un millón y medio de personas quedó garantizada en ese primer momento gracias a la movilización inmediata de la población que compartió los escasos recursos existentes y puso en marcha mecanismos de respuesta rápida. Las organizaciones de la sociedad civil haitiana cuentan con una vasta experiencia que debe ser integrada de manera efectiva en los procesos de desarrollo.

El gobierno de René Préval, elegido democráticamente en 2006, ha sufrido la pérdida de una parte importante de sus miembros y sus estructuras. Tal impacto ha supuesto un enorme retroceso en el progreso de fortalecimiento institucional que venía realizándose en los últimos años. Reconstruir la capacidad del gobierno haitiano debe ser una de las principales prioridades en este momento si lo que se quiere es garantizar la estabilidad y el desarrollo del país a largo plazo.

El presidente haitiano ya ha anunciado las prioridades para el país en esta etapa; según Préval, es urgente reconstruir las infraestructuras, fomentar el desarrollo agrícola que garantice la alimentación adecuada de la población y asegurar un sistema de salud que pueda hacer frente los enormes retos sanitarios del momento. Las estrategias de reconstrucción y desarrollo que se lleven a cabo deberán responder a estas necesidades.

Por tanto, la conferencia de donantes en Nueva York debe contemplar mecanismos reales que garanticen la participación efectiva de la sociedad civil en la reconstrucción del país, el fortalecimiento de las estructuras de gobierno y la integración de las necesidades detectadas por el gobierno haitiano en las estrategias de desarrollo.

2. Cumplimiento efectivo de los compromisos, en cantidad y en calidad.

El 89% de la ayuda solicitada por Naciones Unidas para la recuperación de Haití está comprometida por los donantes. Confiamos en que ese compromiso se haga efectivo y que la ayuda responda a las necesidades reales del pueblo haitiano, que la sociedad local sea la protagonista de los procesos y que la ayuda se ejecute de manera transparente y responsable. Esperamos también en que las ayudas anunciadas tanto por las administraciones españolas como europeas no se devengan de partidas ya comprometidas a cubrir necesidades básicas en otras zonas de África, América y Asia.
Los recursos destinados a la reconstrucción de Haití deben estar desligados de intereses comerciales, llegar en forma de donaciones y no de créditos -que incrementen aún más el endeudamiento histórico del país- y estar libres de cualquier condicionalidad. En el caso español, tal como la Coordinadora de ONG para el Desarrollo-España viene reclamando en el proceso de reforma de los créditos FAD, esperamos que esta ayuda, no esté ligada a bienes y servicios españoles.
Asimismo, deben revisarse las políticas comerciales y económicas a las que se ha visto sometido el país durante décadas, impidiendo su desarrollo y aumentando por tanto su vulnerabilidad. En este sentido, la coherencia entre las políticas de desarrollo y de cooperación y otro tipo de políticas (económicas, medioambientales, comerciales, etc.) es fundamental para que lo que se consigue por un lado no sea minado por otro. De poco sirve, por ejemplo, invertir en desarrollo si las restricciones del mercado internacional perpetúan la dependencia externa e impiden el despegue de la economía haitiana.

La conferencia en Nueva York deberá comprometerse de manera efectiva con el cumplimiento de la cantidad y calidad de la ayuda. Confiamos que no ocurra como en crisis anteriores en las que los compromisos no fueron cumplidos en su totalidad.

3. Condonación de la deuda externa.  Es el momento de exigir, en aras de la recuperación del país, la anulación de su deuda externa. Esa anulación debe ser realizada íntegramente, de manera inmediata, incondicional y sin ningún tipo de contraprestación. En ningún caso la ayuda anunciada debe ir destinada a pagar la deuda externa.

Confiamos en que, tal como ha anunciado el Ministro de Asuntos Exteriores Miguel Ángel Moratinos, desde la presidencia española de la UE se promueva la condonación de la deuda global del país. Asímismo, esperamos que las cancelaciones previamente anunciadas no sean contabilizadas como ayuda para la emergencia y que no se ofrezcan créditos que acrecienten sus niveles de endeudamiento.

4. Riesgo de militarización de la ayuda.

Las actuaciones de ayuda humanitaria deben dar paso a las acciones de reconstrucción y desarrollo de manera coordinada con las autoridades locales. Además, la ayuda humanitaria no debe ser militarizada: las tropas deben garantizar la seguridad de los actores humanitarios pero en ningún caso deben distribuir la ayuda, tal como recogen las directrices internacionales sobre ayuda humanitaria y debido a su alto coste e ineficiencia. Es imprescindible limitar, en tiempo y ámbito, la labor de los militares en el país y establecer una estrategia de salida que contemple el traspaso de funciones a las instituciones y actores locales.

5. Fortalecimiento de la producción agrícola.

El terremoto ha agravado la ya preocupante crisis alimentaria del país. Los mercados están desabastecidos, el precio de los alimentos ha aumentado considerablemente y ciertas áreas rurales se están viendo colapsadas por la llegada de población desplazada desde Puerto Príncipe.
Haití presenta uno de los mayores índices de deforestación del planeta. Sólo el 2% del territorio nacional está cubierto por bosques. Tal carencia de vegetación ha generado una enorme vulnerabilidad del país ante ciclones y huracanes y ha provocado la escasez en la producción agrícola.
La comunidad internacional debe incluir el enfoque medioambiental como un elemento clave en las estrategias de desarrollo, apoyar a los pequeños agricultores y fomentar políticas comerciales coherentes con el fomento del desarrollo de Haití.

6. Prevención ante la vulnerabilidad.

Alertamos sobre la época de lluvias y huracanes que afectará a Haití en los próximos meses. Más de un millón de personas desplazadas viven en campamentos en el área metropolitana de Puerto Príncipe en una situación de extrema vulnerabilidad. 

Las actuaciones que se lleven a cabo de ahora en adelante deberán garantizar servicios básicos y soluciones duraderas a medio plazo que puedan hacer frente a la aparición de epidemias, incluyendo las ya declaradas, y al impacto de los huracanes.

Las áreas rurales están recibiendo a mucha población que huye de la capital en busca de refugio. Si tenemos en cuenta la deforestación del país, la escasez de infraestructuras y servicios básicos, los riesgos tanto para la población autóctona como para la refugiada son altísimos. Las iniciativas de recuperación del país deberán contemplar estrategias de desarrollo rural que garanticen una agricultura sostenible, el acceso a agua y saneamiento y la construcción de infraestructuras básicas y servicios sanitarios, que cubran las principales necesidades de la población.

Por otra parte, solicitamos a los medios de comunicación un ejercicio responsable de su labor informativa. Noticias recientes sobre la situación en Puerto Príncipe confirman que la situación de inestabilidad no era tan extrema como algunos medios de comunicación difundieron inicialmente. Las noticias que alertaban sobre pillajes y violencia condicionaron en ciertos casos el acceso del personal humanitario y el reparto de ayuda; las consecuencias para la población fueron graves en un primer momento de extrema necesidad.

Organizaciones No Gubernamentales españolas en Haití

En este momento, 29 organizaciones de la Coordinadora ONGD-España están trabajando en Haití.
Hasta el momento, los datos recopilados corresponden a las siguientes:

Acción contra el Hambre: www.accioncontraelhambre.org/
Acción Verapaz: www.accionverapaz.org
Asamblea de Cooperación por la Paz: www.acpp.com
Cruz Roja Española: www.cruzroja.es
Entreculturas Fe y Alegría: www.entreculturas.org
Farmamundi: www.farmamundi.org
FERE-CECA: www.ferececa.es
Fontilles: www.fontilles.org
Fundación ALBOAN: www.alboan.org
Fundación Ayuda en Acción: www.ayudaenaccion.org
Fundación Humanismo y Democracia: www.hmasd.org
Fundación Intered: www.intered.org
Intermón Oxfam: www.intermonoxfam.org
Manos Unidas: www.manosunidas.org
Médicos del Mundo: www.medicosdelmundo.org
Movimiento por la Paz: www.mpdl.org
Save the Children: www.savethechildren.es
Solidaridad Internacional: www.solidaridad.org
Sotermun: www.sotermun.es
UNICEF: www.unicef.es
Edificando: www.lasallemaravillas.com
Jóvenes y Desarrollo: www.jovenesydesarrollo.org
Vetermon: www.veterinariossinfronteras.org





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